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David Purley no figura en las listas de pilotos de éxito dentro de la F1. Solo participó en 7 G.P. y en ninguno consiguió puntuar. Sin embargo, aparece en la historia del la F1 por dos tristes motivos.
Muchos lo recordaréis como el piloto desesperado por intentar, sin éxito, salvar la vida de su amigo Roger Williamson de las llamas de su March 731 ante la incomprensible pasividad de los comisarios de pista durante el GP de Holanda de 1973 en Zandvoort. Su esfuerzo, aunque vano, le valió la George Medal al mérito civil.
Purley, amigo de Williamson, que no compañero de escudería, aunque sí usaban un auto construido por el mismo fabricante (March), salió de su propio coche en un intento desesperado de salvar al piloto accidentado. Williamson no había resultado seriamente herido en el accidente y se le oyó gritar para que lo sacasen del vehículo en llamas, mientras Purley trataba en vano de darle la vuelta al monoplaza. Al principio los comentaristas de la televisión holandesa, el control de carrera y otros pilotos pensaron que Purley había sido quien había tenido el accidente y que el piloto había escapado indemne, lo cual resultó en que la carrera prosiguió con total normalidad mientras Purley intentaba desesperadamente salvar la vida de su amigo.
Vídeo del accidente de Williamson en el GP de Holanda de 1973
Y también figura en los archivos médicos como el ser humano que consiguió sobrevivir (¿milagrosamente?) a una de las más brutales desaceleraciones que se tienen registradas en el automovilismo deportivo.
En los entrenamientos del GP de Inglaterra de 1977 en Silverstone, impactó frontalmente contra un muro a 173 km/h con el pedal del acelerador atascado. El monoplaza se detuvo completamente en solo ¡66 centímetros!
Los expertos llegaron a la conclusión de que Purley sufrió una desaceleración que alcanzó una magnitud de 179,8 G; recordemos que Robert Kubica "sólo" soportó 75 G en el brutal accidente del GP de Canadá 2007.
El accidente le produjo múltiples fracturas óseas y lesiones internas, y su corazón llegó a pararse en tres ocasiones durante el traslado. Aún así, sobrevivió y se recuperó lo suficiente para volver a sentarse a los mandos de un monoplaza.
No llevaba HANS, ni chasis de fibra de carbono. Y como tampoco llevaba una estampita religiosa, lo suyo se puede calificar como inexplicable, incomprensible, enigmático…

Una foto de como quedó el coche de Purley tras el impacto
Para colomo, Purley falleció el 2 de julio de 1985 en un accidente aéreo. |