Kim Dotcom, el fundador de Megaupload, lo quiere todo y está dispuesto a pelear hasta las últimas consecuencias para conseguirlo
Es joven, multimillonario y su imagen pública cotiza al alza. Con lo que ha ganado a sus treinta y ocho años podría vivir el resto de sus días instalado en el exceso y, con todo, dejarle un pellizco considerable a su hipotética prole. Sin embargo ni los yates, ni los aviones privados, ni las mujeres voluptuosas ni tan siquiera la mansión más cara de Nueva Zelanda -valorada en 24 millones de dólares- son suficientes. Para él, el dinero no cubrirá nunca un hueco destinado a la heroicidad propia del hombre que cambió internet para siempre.
Kim Dotcom, el fundador de Megaupload, lo quiere todo y está dispuesto a pelear hasta las últimas consecuencias para conseguirlo.
Su particular marcha hacia El Dorado ya ha comenzado. Desde que el alemán y sus tres colaboradores más cercanos fueran detenidos en la famosa redada de enero, su perfil público ha mejorado ostensiblemente. Hasta entonces los que sabían de su existencia veían en él poco más que un gordito extravagante con demasiada querencia por los vicios propios del nuevo rico. Escenas como la de Dotcom sumergido en un jacuzzi entre silicona o jugando con las jirafas que habitan en su jardín contribuyeron a dibujar un perfil demasiado bizarro que con peso decreciente en el imaginario colectivo.“Dos helicópteros y 76 oficiales fuertemente armados para detener a un hombre acusado de delitos contra la propiedad intelectual; ¿qué le parece? Hollywood está llevando los guiones de sus películas al mundo real y enviando a las fuerzas armadas a proteger un modelo de negocio anticuado”
Porque el hombre al que sus amigos llaman 'Kimble' está hoy más cerca del héroe que del villano. A excepción del mes que pasó en la cárcel, Dotcom ha invertido todos sus días tras la detención en explicar al mundo los porqués de su conflicto con la industria del entretenimiento en general y con el gobierno de Estados Unidos en particular. “Dos helicópteros y 76 oficiales fuertemente armados para detener a un hombre acusado de delitos contra la propiedad intelectual; ¿qué le parece? Hollywood está llevando los guiones de sus películas al mundo real y enviando a las fuerzas armadas a proteger un modelo de negocio anticuado”, detalló en un email dirigido a la prensa.
Posteriormente siempre que se ha dirigido a los medios ha sido para referirse a si mismo como un llanero solitario que lucha contra una enorme y maléfica maquinaria. La clave de su éxito no pasa tanto por su mensaje, indulgente en exceso para muchos, como por la naturalidad con la que expone sus argumentos: relata con con tal ingenuidad su vida y obra que los delitos cometidos por el camino, si existieren, parecen menos.
La opinión pública de Nueva Zelanda se ha convertido en un circunstancial botón de que su versión de los hechos ha calado; de no conocerle han pasado a adorarle, transitando de camino por la estupefacción del que descubre que aloja a un criminal bajo su techo. "Al principio hubo una reacción del tipo 'Caramba, qué bien, han capturado a un ciber-delincuente peligroso'", pero después de conocer al personaje "las condiciones de su detención se estimaron demasiado duras", sostiene ante The New York Times Garvin Ellis, profesor de Estudios Políticos de la Universidad de Auckland, "ha dejado de considerarse un presunto criminal para convertirse en un héroe de culto".
Es el resultado de una sabia combinación de victimismo -"Atravieso un infierno. Tengo una mujer que está embarazada de dos gemelos que se siente miserable y no puede dormir por las noches"- y pundonor antisistema -"Soy un luchador. Voy a luchar con todas mis fuerzas para derrotarlos, por mí y por mi familia, para demostrar al mundo que no soy un criminal"- aderezados con la empatía que genera un niño que está siendo cruelmente reprendido.
Buenos, malos y viceversa.
Pero no hay héroe sin villano. Dotcom lo sabe y ya ha seleccionado a su némesis: se trata del vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden. Una reasignación de los roles del bien y del mal la propuesta por Dotcom que parece inspirada en Shakespeare. Según Kim, Biden "está a sueldo" de los grandes sellos discográficos y por este motivo "ha organizado una persecución contra mi y otras webs semejantes". Curiosamente, el asalto de los federales a la mansión Dotcom sucedió el mismo día que Obama se reunía en la Casa Blanca con la elite de Hollywood. La prensa norteamericana afirma que, durante el encuentro, los productores llegaron a amenazar al Demócrata con retirarle el apoyo financiero en los próximos comicios de no ser atendidas sus demandas.
Biden, además, se ha convertido en la diana perfecta para la comunidad de internautas gracias a declaraciones como "la piratería es un delito. Así de sencillo. Es como llegar a la joyería Tiffany's, romper el cristal y llevarse la mercancia de dentro" sin llegar nunca a delinear con exactitud dónde comienza la piratería. La respuesta de Dotcom no se hizo esperar: "Antes creía en el sueño americano, pero ahora creo que son la mayor amenaza contra la paz y la libertad en internet"."Antes creía en el sueño americano, pero ahora creo que son la mayor amenaza contra la paz y la libertad en internet"
Últimamente la vida le sonríe a Dotcom. El pasado 28 de junio un Tribunal Superior de Auckland dictaminó que las autoridades neozelandesas cometieron un defecto de forma previo a la redada y que la incautación de los bienes del fundador de Megaupload, así como el asalto a su residencia, se acometieron de forma ilegal. Aunque se encuentra aún en periodo de apelación, este éxito judicial podría devolver a Dotcom las riendas de su imperio digital. La reciente negativa del parlamento europeo al marco legislativo conocido como ACTA (Anti-counterfeiting Trade Agreement) ha espoleado aún más la esperanza de resucitar Megaupload en el ámbito comunitario. "Megaupload volverá mejor, más fuerte y más rápida que antes... gratis y protegida contra ataques", twiteó Dotcom tras conocer la decisión de Estrasburgo.
Este 'nuevo Kim', el héroe 2.0, ha abandonado el purgatorio y sigue mirando hacia arriba. Le quieren a él y él lo quiere todo. El trabajo de su legión de abogados, del que ya se ven los frutos, se pondrá a prueba el próximo 6 de agosto, cuando el tribunal dictamine sobre la extradición de él y los otros tres detenidos a tierras norteamericanas. En los despachos de Washington sentaría como un bofetón que el caso fuese finalmente juzgado en Nueva Zelanda y supondría un enorme paso, desde luego decisivo, en la transición de Dotcom desde villano hasta héroe y en la posterior reconstrucción del imperio Megaupload.
Fuente: www.traficantesdehardware.com





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